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29 feb. 2012

Apareciste, así, de la nada.


        Y de repente, ocurre. Cuando mi vida no podía ir a peor, cuando haría lo que fuese por esfumarme del mundo, como ese último cigarro que me fumé hace dos horas. Cuando solo deseaba que el tiempo pasara rápido; cuando los días se me hacían eternos a más no poder... Aparece. Fue algo rápido, sin apenas darme cuenta. Aquel día quedará grabado para siempre en mi, grabado en mis venas. Un 5-04-2011. Semana santa.
El mejor día de mi vida. Aun no sabía que esa persona fuera a ser lo mejor que me ha pasado nunca, lo único por lo que luchar. No sabía que me sacaría las mejores sonrisas, ni que me haría llorar como una estúpida. Ese 5-04-2011, el mejor día de mi vida, y sin saberlo.
Sinceramente no supe aprovechar ni  valorar bien todo aquello, cosas del destino supongo.
Con tus ojos azules y tu sonrisa perfecta, pudiste hacer que lo negro  se volviese blanco, que la tormenta cesara.
Esas veces que tus promesas quedaron en el aire. Esas promesas de "princesa, nunca te olvidaré",  "te juro que esto será para siempre" , "venceremos a la distancia" ...
Cosas cursis, depende el punto de vista. Pero lo más bonito que me han llegado a decir.
Ahora todo ha cambiado, ya no existen los cuentos de hadas ni aquellas tardes de verano, esas horas de la madrugada sin soltar el teléfono…
Aquel día; el día en el que todo cambió. Queriendo o sin querer, ya nada volverá a ser igual.
Solo intento que mi subconsciente lo termine aceptando. Ahora, un año más tarde sigo repitiéndome lo mismo, una y otra vez: Olvídate de él y quédate con el recuerdo de los mejores meses de tu vida.


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